lunes, 11 de mayo de 2009

QUE ES BUENO Y K ES MALO

QUE ES BUENO Y K ES MALO Todo depende del cristal con k se lo mire, yo una mujer de 41 con gran discapacidad fisica, con muchos valores y una profunda fe en el amor, me conformo hoy con una relación virtual, sexualmente activa, apasionada k aunk m brinda gratos momentos y mucho placer, siempre al final, me deja una sensación de vacío, pork en mi el sentimiento aumenta, y en mi pareja creo solo la pasión. no creo hacer daño alguno a nadie, pues ambos somos seres adultos, solteros hasta donde yo se, sin relación estable, más me cuestiono, será bueno lo que experimento, o será un engaño, o un falso reemplazo, con el k intento llenar mi vacio sentimental..., no lo se, solo puedo decirles, que esos momentos me han hecho florecer, ponerle color a mis dias, y azucar a mi vida. La felicidad hoy en dia es tan esfimera, pero yo gracias a mi pareja virtual puedo decir k la he conocido, saboreado y disfrutado tanto como me ha sido posible y bendigo al hombre k gracias a un pc, me ha dejado descubrir, la mujer k desconocia habita en mi.

Lucia

martes, 5 de mayo de 2009

“Todas las personas somos un mar de posibilidades para erotizar”






Conozca sus aperitivos de alcoba
En la despensa del dios Eros, ingredientes como los olores, sabores, sonidos y texturas son indispensables Edición 716




¿Cómo se comporta usted en los banquetes de alcoba?
¿Es acaso un apresurado comensal que devora los sensuales platillos a toda prisa, casi sin masticar?
¿O actúa de manera refinada en la mesa de Eros, por lo que se sirve y saborea solo aquellos manjares que despiertan su apetito?
En otras palabras: ¿Sabe usted qué lo excita y estimula en el terreno del sexo?
“Se inclinó sobre ella y aspiró su fragancia, ahora totalmente desprovista de mezclas, tal como emanaba de su nuca, de sus cabellos y del escote y se dejó invadir por ella como por una ligera brisa”. El perfume, de Patrick Süskind.

Todas las personas “somos un mar de posibilidades para erotizar”. Lo afirma la psicóloga Vania Rodríguez Vado, quien cuenta con una maestría en educación de la sexualidad humana.
Pero, advierte, eso lo debe descubrir cada persona debido a que a la hora de tratar de entender la diversidad de la sexualidad los seres humanos, no respondemos a moldes o estigmas. Dicho de otra manera, no es cierto que a todos nos guste la langosta.

De allí que cada quien debe emprender un proceso de autoconocimiento en aras de definir y tener claro cuáles son sus gustos cuando de platillos de alcoba se trata.
“Puede ser que en el campo de lo erótico la persona sea audiofílica; es decir, que se sienta estimulada por los sonidos, por ejemplo, una voz muy sensual, con un tono muy llamativo”, explica Rodríguez.
Y agrega: “También hay personas linguofílicas, que tienen gusto por hablar y necesitan hablar para erotizarse”.

Pero además hay gente a la que se le sube la temperatura sexual por medio de la vista, el gusto, el tacto, la lectura, determinadas imágenes, los vellos, la desnudez, las piernas, el baile, los fluidos corporales, etcétera. Como ve, el menú es variado; hay para todos los gustos.

“Margarita tenía un aliento dulce, ahora perfumado por el ron del cubalibre que bebió de un golpe, olvidando que no era un Margarita, besándome todavía con los labios húmedos del trago, ya mojados por mi saliva, por nuestras lenguas”. Ella cantaba boleros, de Guillermo Cabrera Infante.

Uno de los secretos del buen comensal de alcoba está en mantenerse en continuo proceso de aprendizaje, pues este tipo de gustos no son camisas de fuerza o recetas inmunes a los cambios de ingredientes o temperaturas.
“Hay que explorar, abrirse a sentir, desarrollar habilidades”, recomienda la socióloga Wendy Jiménez Asenjo, quien también cuenta con una maestría en educación de la sexualidad humana.
“Todas las personas somos un mar de posibilidades para erotizar”, afirma la psicóloga Vania Rodríguez Vado.
A la hora de explorar, Rodríguez y Jiménez sugieren no seguir únicamente la ruta de los genitales, ya que la sexualidad es integral; toda la historia de vida influye en materia de gustos eróticos.
Por eso es importante no entrar en esta cocina a la carrera, sino tomarse el tiempo suficiente para autoanalizarse… revisar y estudiar la alacena con detenimiento. Una tarea complicada en opinión de Jiménez. “En una sociedad capitalista, basada en el corre corre y donde el tiempo es oro, se privilegia lo económico en detrimento de lo social, lo humano. Desde este enfoque, es difícil que alguien se siente a pensar en algo que demanda un ritmo mucho más lento”.
Ahora, en caso de que usted desee ser un comensal refinado, en lugar de uno adicto a las comidas rápidas, Rodríguez le aconseja abstenerse del vicio de encasillar o generalizar, manifiesto en oraciones prefabricadas como “todos los hombres…” o “todas las mujeres…”.
“La sexualidad es libre y diversa, pues el ser humano es muy complejo. No se puede encasillar. Sin embargo, hay una tendencia a generalizar, a establecer estándares. Por ejemplo, abundan los estudios sobre la cantidad de veces que las personas hacen el amor por semana, y hay gente que se cree disfuncional porque no cumple con esos resultados.
“La verdad es que los ritmos los establece cada ser humano. La sexualidad debe ser humana y no un asunto de porcentajes o encuestas”, expresa la psicóloga.
“Tu ombligo es como una copa redonda a la que no le falta el vino aromático. Tu vientre es como un montón de trigo rodeado de lirios. Tus dos pechos son como dos venaditos, mellizos de gacela”. El Cantar de los Cantares, de la Biblia.

Para ambas profesionales, también es importante tener presente, al autoexplorar los gustos eróticos, que estos no deben ser catalogados como malos o buenos. Recomiendan, más bien, reflexionar en términos de “conducta válida”, definida como el marco ético en el que se mueve un sexólogo para definir si una conducta es funcional o disfuncional para un individuo.
En ese sentido, un comensal fino y cortés de los manjares eróticos considerará los siguientes tres aspectos: Primero, si una determinada conducta le causa daños físicos o emocionales a él o a terceras personas; por ejemplo, ser un “tocón” no es una conducta válida si molesta a otros.
Segundo, la conducta debe ejercerse sin coerción ni manipulación; sin obligar.
Tercero, si hay otra persona involucrada esta debe dar su consentimiento, estar de acuerdo con la conducta en cuestión.
“Lo que allí brillaba, destacaba y desataba las pasiones de los hombres no eran los graciosos rostros de las damas, sus cabelleras en cascada, sus gráciles cinturas, ebúrneos cuellos o bustos arrogantes, sino, siempre y exclusivamente, la belleza de sus pies”. Los cuadernos de don Rigoberto, de Mario Vargas Llosa.
La importancia de apartar tiempo para conocerse y autoanalizarse en este campo, radica no solo en identificar todo aquello que nos erotiza, sino, también, compartirlo con la pareja, en parte para evitar interferencias a la hora de degustar los exquisitos platillos. ¿Por ejemplo? La persona a la que le gusta dar nalgadas y pellizcos, pero tiene una pareja a la que le disgusta esa conducta.
¿Qué hacer en estos casos? En palabras de Rodríguez, “abrirse a la comunicación en aras de entablar un proceso de negociación en el que se evalúen los niveles de tolerancia y se esté dispuesto a ceder.
“Sin un proceso de comunicación, el otro no puede saber qué me gusta y qué me disgusta”, apunta.
El consejo es oportuno. Después de todo, nada más placentero que compartir una excelente cena…